Alma Jordan | Por amor al arte
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Por amor al arte

Por amor al arte

Por amor al arte.
Creo que el arte siempre estuvo presente de diversas formas en mi vida y no era consciente de ello. En la adolescencia empecé a estudiar arte dramático, debido a mi evidente timidez y a la preocupación de mis padres que consideraron que sería de gran ayuda para mí. La verdad es que esa parte no varió de modo alguno pero si me hizo descubrir facetas que hasta entonces desconocía. Tengo que decir que desde muchos años antes amaba escribir poesía, ya que en ella plasmaba mis sentimientos más profundos, los problemas de la vida, las desavenencias familiares o mis sueños, por lo que puedo decir que escribir siempre fue parte de mí.
En las clases de arte dramático realizamos un trabajo donde formamos pequeños grupos y debíamos realizar un cortometraje en el cual tuve la oportunidad de escribir el libreto y también participé actuando, pero sin lugar a dudas la parte que más disfruté fue escribiendo evidentemente. Cuando escribes dejas que la imaginación vuele, permites a tu alma fluir y se produce una alquimia perfecta entre cuerpo mente y alma o al menos es así como yo lo he vivido siempre. Considero que cuando lo haces te permites ser otros, vives sus vidas, eres todos y cada unos de los personajes, te fusionas con ellos, te conmueven sus alegrías, y te entristecen sus penas. De hecho muchos escritores consideran a sus libros como hijos pues vivieron el proceso de escritura como un embarazo, luego la publicación del mismo se podría considerar un parto, la promoción es ver crecer a ese pequeño del cual te sientes orgulloso y que en algunas ocasiones también te acarrea alguna preocupación.
Muchos años después por cosas de la vida descubrí el dibujo. Me encontraba en un país ajeno, con una cultura súper diferente a la mía, lejos de mi familia y amigos, demasiado tiempo libre para una persona acostumbrada a ir a sus clases de idiomas y de danza del vientre en el centro de Barcelona, quedar con sus amigas a tomar un café y a vivir una vida que lejos de ser perfecta era la que tenía y que me gustaba. Visitaba la biblioteca, llevaba a mi hijo al parque o a sus entrenamientos de fútbol y luego pasé a no tener la más mínima vida social.
Fue muy difícil en gran medida y empecé a sentir una necesidad enorme de dibujar. No sabía exactamente de dónde procedía dicho anhelo pero fue mi primer contacto con esa parte desconocida de mi vida y que luego tuvo ese gran impacto en ella. No sé por qué, pero sentía la necesidad de realizar retratos. Diría que empecé por la parte más difícil o como dicen en mi pueblo empecé la casa por el techo. Desde la distancia y con el paso de los años considero que todo es perfecto, que las cosas ocurren como deben ocurrir y nuestra alma que es muy sabia y que todo conoce simplemente fluye dejando al descubierto nuestra verdadera esencia. Cuando sientas que quieres hacer vehementemente algo HAZLO. Nuestra sabiduría interna y nuestra alma nunca nos engañan. Cuando el dibujo llegó a mi vida, estaba sin saberlo en una depresión y mi forma inconsciente de sobrellevarlo fue a través del dibujo y las manualidades que empecé a realizar. Diría sin dudar que de alguna forma el arte fue mi compañero silencioso por aquel entonces. Con el paso del tiempo y debido a una ruptura sentimental, mi depresión empeoró de un modo tan abrumador que ya era evidente no solo para mí, sino también para mis allegados. Fue allí cuando me refugié por completo en el dibujo. Lo hacía con grafito y no permitía de modo alguno que mis ilustraciones tuviesen un atisbo de color,  considero que aquello reflejaba la oscuridad que producía en mí la depresión. Creo que en nuestras creaciones se refleja nuestra esencia. Cuando leo mis poesías, siento que demuestran a la perfección cada una de mis etapas. Cuando veo mis dibujos, recuerdo el momento en que lo creé. No me refiero a fechas específicas sino a emociones y periodos determinados. ¿Habéis oído hablar de la época azul de Picasso? si la desconocéis, os invito a buscar información o más adelante puedo realizar una entrada aludiendo a dicho periodo. Años más tarde y sobrellevando como buenamente pude la enfermedad, empecé a sentirme atraída por la acuarela. Amé y amo fervientemente la forma mágica en la que fluye el pigmento en el agua, ya que lo encuentro una unión perfecta de armonía y hermosura que ningún otro medio me produce. Me adentré en ese tipo de pintura de la única forma que conozco de hacer las cosas,de lleno y con fervor. Cuando realizo algo tengo que implicarme en ello. Debo sentir qué es lo que quiero hacer y pongo todo mi empeño en hacerlo. Debo decir que cuando recién inicié con el retrato, fue una forma meramente intuitiva. No obtenía unos resultados muy buenos pero no estaba mal para alguien que no había tomado nunca clases de dibujo o visto un tutorial sobre ello. Después de la ruptura que viví, empecé a tomar más en serio el dibujo en general. Vi muchos tutoriales de dibujo a mano alzada con grafito, y en la época en la que inicié con la acuarela, ya empecé a realizar cursos online en plataformas para creativos donde me enfoqué en la ilustración a través de la acuarela. A partir de entonces no he parado de formarme. Sé que me queda un largo camino por recorrer. Amo todo el proceso que viví desde el principio hasta la actualidad y ha sido un camino arduo pero que a pesar de las dificultades volvería a recorrer sin lugar a dudas, pues el arte en sus diversas variantes me ha ayudado en distintas épocas de mi vida, ha sido mi refugio, mi amante, mi maestro, mi compañero y junto a mi hijo, las razones para sobrevivir en un mundo que a menudo me resulta hostil.
Adjunto algún dibujo de mis inicios. No me avergüenzo, por el contrario me enorgullece verlos pues me recuerdan en donde estaba,en donde estoy y a dónde puedo llegar.
RECUERDA: LUCHA POR LO QUE QUIERES, LO ÚNICO QUE CAE SIN TU ESFUERZO ES LA LLUVIA.

 

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